¿Exportamos democracias o defendemos dictaduras?
El gobierno del actual presidente de los Estados Unidos, George Walker Bush, ha sido víctima de numerosas críticas desde que, argumentando la existencia de unas armas de destrucción masiva que aún no aparecen, decidieron atacar a Irak. Sus detractores alegan que las fatalidades causadas por la guerra, perdidas humanas y materiales, fueron innecesaria y que el motivo de ésta no fue más que apoderarse
Aunque nunca apoyé la invasión, no creo que pueda colocarme en el bando de los detractores. Al igual que los defensores
Bonito ese cuento de la libertad y la democracia, ¿verdad? Un concepto maravilloso. Si no me creen, pregúntenle al pueblo de Taiwán que pese a las presiones de los chinos comunistas han logrado hacer florecer la economía de mercado, la libertad individual y la democracia, convirtiéndose en una de las naciones más prosperar de Asia. Existe una marcada diferencia entre la china de los comunistas y Taiwán en cuanto a calidad de vida se refiere. Mientras los chinos son reprimidos por un gobierno totalitario, obligados a trabajar en condiciones infrahumanas los de Taiwán dan cátedra de modernidad y civilización.
Claro que Taiwán apenas sobrepasa los 22 millones de habitantes, mientras que China supera los 1000 millones, lo cual representa un inmenso potencial de consumo. Al menos lo suficientemente grande para hacer olvidar a Bush y secuaces de aquella idea de "regar democracia por el mundo" y hacerse partícipe del juego chino, que en su última saga acaba de aprobar una ley en la que condenan la secesión poniendo bajo mayor amenaza de ataque a la isla de Taiwán. Los defensores de la democracia se unen a la máquina represiva más grande del mundo para asfixiar a una isla cuyo único pecado es haber demostrado al chino de a pie que es posible una vida mejor si logran escaparse de las garras del monstruo comunista.
